Son muchos los hechos importantes ocurridos, desde los primeros años del inicio de la colombofilia cubana, que demuestran la existencia de lazos muy fuertes de amistad y fraternidad entre los colombófilos cubanos y españoles; y nuestras colombofilias han estado estrechamente relacionadas, manteniendo el intercambio con cordiales y fraternales relaciones, a pesar de la distancia que separan nuestros queridos países.Fue a principios del siglo XX, en el año 1901, cuando un médico Catalán, el Dr. Francisco Guasch Ferrer, instaló su palomar en la ciudad de Pinar del Río y basado en la experiencia que tenía, debido a que había tenido palomas en su patria natal antes de emigrar a Cuba, además de un gran entusiasmo por la colombofilia, que lo había hecho merecedor de ocupar importantes cargos dentro de la colombofilia española, publicó un periódico especializado; teniendo el honor de haber sido el primero en hacerlo, del cual aún se conserva un ejemplar. Otro ejemplo de cordial amistad entre cubanos y españoles está en las relaciones afectivas de admiración y respeto que existieron entre el ilustre colombófilo y publicista de Badajoz, España, Don Enrique Justo y los colombófilos cubanos de la época, que se puede leer en una extensa y detallada carta que le dirigiera éste al Dr. Francisco Gómez Díaz, la cual fue publicada en “Cuba Colombófila, Anuario de 1929”; donde expresa su saludo a los camaradas aficionados de Cuba, quienes según su opinión, estaban unidos con los de España por cuatro vínculos: “sangre, idioma, religión y el fuego sacro de la colombofilia”.
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